Lactancia materna: Un pilar fundamental para el crecimiento, el desarrollo y el vínculo con el bebé
La pediatra del Departamento Materno Infanto Juvenil del PRIS, doctora Marcela Bocca, destacó la importancia de la lactancia materna como una práctica esencial para la salud integral del niño, no solo por sus beneficios nutricionales e inmunológicos, sino también por su impacto en el desarrollo emocional y neurológico desde los primeros días de vida.
“La lactancia materna es el mejor regalo que una mamá le puede hacer a su bebé”, expresó la especialista, al remarcar que aporta todos los nutrientes necesarios para el crecimiento y fortalece el sistema inmunológico del niño, gracias al pasaje de anticuerpos maternos que ayudan a prevenir infecciones respiratorias, bronquiolitis, otitis y diarreas, entre otras enfermedades.
En este sentido, Bocca subrayó que durante los primeros seis meses de vida la lactancia debe ser exclusiva, sin necesidad de incorporar agua ni otros alimentos, incluso en épocas de calor, ya que la leche materna cubre tanto los requerimientos nutricionales como hídricos del bebé. Asimismo, recomendó sostenerla durante el primer año de vida y continuarla hasta los dos años incluso, acompañada por la alimentación complementaria.
La profesional hizo especial hincapié en el valor afectivo que implica el momento de amamantar y señaló que el contacto visual, las palabras, las caricias y el contacto piel a piel favorecen el apego seguro y el neurodesarrollo del niño. En ese marco, advirtió sobre la importancia de evitar las pantallas durante ese momento: “La mamá debe dejar el celular y mirar a su bebé a la cara. Ese intercambio de comunicación y afecto fortalece el vínculo y acompaña el desarrollo”.
Además, destacó la practicidad de la lactancia materna frente al uso de fórmulas, al tratarse de un alimento natural, siempre disponible y específicamente diseñado para las necesidades del bebé. Respecto de las medidas de higiene y técnicas adecuadas para una buena lactancia, Bocca recomendó el lavado de manos antes de amamantar, adoptar una posición cómoda y asegurar que el bebé esté “panza con panza” con la madre para favorecer un buen agarre, a la vez que explicó que el bebé debe tomar no solo el pezón sino gran parte de la areola, lo que contribuye a una alimentación efectiva y previene complicaciones como mastitis.
En cuanto al momento en que las madres retoman sus actividades laborales, la especialista recordó que la leche materna puede extraerse y conservarse de manera segura: hasta dos horas a temperatura ambiente, hasta dos días en heladera y hasta seis meses congelada. Sobre este punto, advirtió que para descongelarla debe hacerse a temperatura ambiente y evitar el uso de microondas, ya que el calor excesivo puede inactivar componentes biológicos esenciales como inmunoglobulinas y anticuerpos.
Finalmente, la profesional insistió en reforzar la lactancia materna especialmente en épocas de bajas temperaturas como las que empezamos a atravesar en la provincia, cuando aumenta la circulación de enfermedades respiratorias, y remarcó que amamantar no solo protege la salud del bebé, sino que también construye un vínculo fundamental para su presente y futuro.
