Cáncer cerebral: cuáles son sus síntomas y por qué el diagnóstico temprano es fundamental
Aunque representan un bajo porcentaje de los cánceres en adultos, los tumores cerebrales pueden provocar graves secuelas neurológicas. La consulta neurológica temprana y los estudios por imágenes permiten confirmar el diagnóstico y planificar un tratamiento adecuado.
Sobre esto, el oncólogo el médico oncólogo del Hospital Centro de Salud, doctor Martín Zarbá, brindó detalles sobre los tumores cerebrales en adultos, conocidos como gliomas, una enfermedad poco frecuente, pero de gran impacto debido a las secuelas neurológicas que puede generar.
El especialista explicó que los gliomas son tumores que se desarrollan a partir de las células que rodean, nutren y protegen a las neuronas del cerebro. “Por suerte son tumores infrecuentes, representan menos del 1 al 2 por ciento de todos los cánceres en adultos, pero tienen una gran importancia porque generan una alta morbilidad y síntomas neurológicos que muchas veces pueden ser irreversibles”, señaló.
Zarbá indicó que existen dos grandes grupos de gliomas: los de bajo grado, que suelen afectar a personas menores de 40 años, y los de alto grado, que generalmente se presentan en pacientes de mayor edad. Aunque son poco frecuentes en la población general, se encuentran entre los tumores más habituales en adultos jóvenes.
Respecto a los síntomas, el profesional destacó que pueden variar considerablemente según la zona del cerebro afectada. Entre las manifestaciones más comunes mencionó la pérdida de fuerza o movilidad en alguna parte del cuerpo, convulsiones, alteraciones de la conducta, alucinaciones, cefaleas persistentes, vómitos en chorro, fotofobia y otros signos relacionados con el aumento de la presión intracraneal.
“Es difícil determinar cuándo un síntoma está relacionado con un tumor cerebral, por eso siempre es importante consultar al médico y realizar los estudios correspondientes”, remarcó.
En cuanto al diagnóstico, explicó que el primer paso es una evaluación clínica completa y un examen físico. Posteriormente, pueden solicitarse estudios por imágenes como la tomografía computada y, especialmente, la resonancia magnética, considerada la herramienta más importante para detectar y caracterizar estos tumores.
“El estudio definitivo sigue siendo la resección quirúrgica y el análisis del tejido tumoral bajo el microscopio, porque es lo que nos permite conocer con precisión el tipo de tumor”, afirmó.
Consultado sobre las posibilidades de cura, Zarbá señaló que dependen del tipo de glioma. Los tumores de bajo grado pueden alcanzar la curación con tratamientos adecuados, mientras que los de alto grado suelen tener un pronóstico más complejo.
“En los gliomas de alto grado, los tratamientos están orientados a controlar los síntomas, mejorar la calidad de vida y prolongar la supervivencia, pero generalmente no tienen cura”, explicó.
Respecto a la prevención, el oncólogo aclaró que actualmente no existen métodos específicos para evitar la aparición de estos tumores ni programas de tamizaje para detectarlos precozmente en personas sanas. El único factor de riesgo claramente identificado es la exposición previa a radiaciones en la cabeza, una situación poco frecuente.
“No hay una forma de prevenirlos. Lo más importante es lograr un diagnóstico temprano y comenzar el tratamiento oportunamente cuando existe sospecha de la enfermedad”, sostuvo.
Finalmente, el profesional se refirió al trabajo que realizan en el sistema público de salud. Explicó que los pacientes con sospecha de tumor cerebral suelen ser derivados inicialmente al hospital donde se cuenta con resonancia magnética y servicio de neurocirugía, responsables de realizar el diagnóstico y la cirugía correspondiente.
“Nosotros intervenimos posteriormente para acompañar el tratamiento con herramientas como la radioterapia y la quimioterapia, que complementan la resección quirúrgica”, concluyó.
