Inicio » Noticias » Noticias Destacadas » Tucumán prepara a sus hospitales para enfrentar uno de los grandes desafíos de la medicina moderna

Tucumán prepara a sus hospitales para enfrentar uno de los grandes desafíos de la medicina moderna

La resistencia a los antimicrobianos ya no es una amenaza distante ni exclusiva de otros sistemas sanitarios. Cada vez más microorganismos dejan de responder a medicamentos que durante décadas fueron fundamentales para tratar infecciones. Frente a este escenario, Tucumán reunió a profesionales de sus hospitales de tercer nivel en una jornada de capacitación destinada a mejorar el uso de los antibióticos y preservar su eficacia para quienes realmente los necesitan.

El encuentro se realizó en el Colegio Médico de Tucumán y fue organizado por el Ministerio de Salud Pública, a través del Departamento de Control de Infecciones y Gestión de Antimicrobianos, junto con la Organización Panamericana de la Salud y referentes del Ministerio de Salud de la Nación.

La iniciativa forma parte de las políticas sanitarias que conduce el ministro de Salud Pública, doctor Luis Medina Ruiz, bajo los lineamientos de gestión del gobernador Osvaldo Jaldo, y pone el foco en una problemática que atraviesa a los sistemas de salud de todo el mundo: cómo utilizar los antimicrobianos de manera adecuada para evitar que las bacterias desarrollen resistencia y, al mismo tiempo, brindar tratamientos eficaces y seguros.

La jornada reunió a integrantes de los equipos PROA de los hospitales convocados. Infectólogos, microbiólogos, farmacéuticos y enfermeros especializados en control de infecciones trabajaron sobre herramientas destinadas a analizar las prácticas de cada institución, detectar dificultades y diseñar respuestas posibles. La agenda incluyó autoevaluación, construcción de matrices de prioridades, adaptación de guías clínicas, optimización diagnóstica, medidas de control y análisis de indicadores vinculados al consumo y los resultados clínicos.

Una advertencia que interpela al sistema sanitario

En representación del ministro Luis Medina Ruiz, el secretario ejecutivo médico del Siprosa, doctor Miguel Ferre Contreras, estuvo a cargo de la apertura y explicó el sentido de la convocatoria. “El día de hoy participamos en representación del ministro de Salud de la Provincia, dando la apertura al taller para el fortalecimiento de los programas para la optimización del uso de los antimicrobianos en el ámbito hospitalario”, expresó.

Ferre Contreras destacó que la propuesta permitió reunir a profesionales de distintas áreas con una responsabilidad concreta dentro de los hospitales: trabajar para disminuir las infecciones asociadas al cuidado de la salud y evitar el uso innecesario o inadecuado de antibióticos. “Es una estrategia importante debido a que en el mundo está aumentando la resistencia a los antibióticos. Esto genera que tengamos bacterias que en algún momento no vamos a poder tratar, no vamos a tener las herramientas para tratarlas”, advirtió.

El especialista explicó que el problema también tiene consecuencias económicas, debido a que los microorganismos resistentes pueden obligar a recurrir a medicamentos y tecnologías de última generación, generalmente más costosos.

Por eso, señaló que uno de los propósitos centrales de la jornada fue que los equipos puedan mirar hacia el interior de cada institución, reconocer qué aspectos funcionan correctamente y cuáles requieren modificaciones. “La idea es que durante esta jornada los equipos trabajen articuladamente junto con los equipos de Nación, del Departamento Provincial y de la Organización Panamericana de la Salud para detectar cuáles son las debilidades y fortalezas en cada una de sus instituciones”, sostuvo.

Para Ferre Contreras, ese análisis puede traducirse en mejores indicadores hospitalarios y, sobre todo, en una atención de mayor calidad para los pacientes.

Cuatro miradas para una misma decisión

La jefa del Departamento de Control de Infecciones y Gestión de Antimicrobianos, doctora Norma Cudmani, explicó que la conformación multidisciplinaria constituye uno de los aspectos centrales de la propuesta.

La profesional detalló que cada hospital convocado designó cuatro referentes de acuerdo con sus funciones: un médico infectólogo, un microbiólogo, un farmacéutico y un enfermero de control de infecciones. “Estos equipos o estos referentes son los que lideran los programas de optimización del uso apropiado de antimicrobianos en cada institución”, explicó.

Cudmani remarcó que la resistencia antimicrobiana no es un fenómeno nuevo, pero sí un problema que continúa creciendo y que exige decisiones concretas. “Sabemos que la resistencia a los antimicrobianos es un problema que ya lleva varias décadas y que va en aumento. Entonces, si no intervenimos con acciones concretas para mitigar este problema, no vamos a avanzar favorablemente y esto impacta directamente en la mortalidad de nuestros pacientes”, afirmó.

En ese marco, sostuvo que el desafío consiste en que cada establecimiento cuente con personas preparadas para conducir estas acciones y conseguir que el uso de los antibióticos responda a criterios adecuados.

La referente provincial también puso en valor la presencia de especialistas con trayectoria en la materia, entre ellos el médico Rodolfo Ernesto Quirós, el farmacéutico clínico Javier Santiago Araujo y la consultora internacional de OPS, doctora Genara Romero Thomas.

El tiempo juega en contra

Rodolfo Ernesto Quirós, médico infectólogo y epidemiólogo, asesor en resistencia a los antimicrobianos de la Dirección Nacional para el Control de Enfermedades Transmisibles del Ministerio de Salud de la Nación, llegó a Tucumán para compartir herramientas con los equipos que llevan adelante estas acciones en los hospitales. “Estoy acá en este taller que estamos organizando con el gobierno de Tucumán, con el Ministerio específicamente de Salud de Tucumán, para poder capacitar a los equipos que implementan programas para optimizar el uso de antimicrobianos en los hospitales de la provincia”, explicó.

Destacó además un aspecto concreto del sistema sanitario tucumano: la provisión de antibióticos para pacientes internados. “Es muy grato saber y, por contactos que hemos tenido previamente desde la Dirección Nacional para el Control de Enfermedades Transmisibles con la provincia, que ellos tienen articulada la provisión de antibióticos para los pacientes hospitalizados, sobre todo antibióticos que se utilizan en situaciones muy específicas”, señaló. Y agregó: “Ellos logran llegar a tiempo a todos los hospitales con los antibióticos que los pacientes necesitan”.

El especialista explicó que su presencia busca aportar herramientas para que los equipos puedan desarrollar, poner en marcha y evaluar sus propios procesos. “Consideramos que este es el camino que se debería recorrer para mejorar el uso de los antibióticos, dado que en un corto plazo, si no actuamos, los antibióticos van a terminar siendo ineficaces para el tratamiento de infecciones graves”, alertó.

La razón, explicó, está en la capacidad de los microorganismos para adaptarse cuando existe una exposición inadecuada a estos medicamentos. “Los gérmenes van aprendiendo a desarrollar resistencia a estos antibióticos, sobre todo si el uso es inadecuado”, sostuvo.

Ante la pregunta sobre si es necesario actuar ahora, su respuesta fue contundente: “Hoy ese es el único camino”.

Quirós también hizo referencia a las proyecciones internacionales que anticipan un escenario especialmente complejo para Latinoamérica y Asia hacia 2050, con un impacto significativo sobre las personas mayores de 70 años, en un contexto de envejecimiento poblacional.

El valor de trabajar entre disciplinas

Para la doctora Genara Romero Thomas, bioquímica microbióloga y consultora internacional de la Organización Panamericana de la Salud, uno de los principales valores de la jornada estuvo precisamente en reunir a profesionales que habitualmente intervienen desde lugares diferentes. “Tuvimos una buena convocatoria, varios hospitales con distintos profesionales, que eso es lo rico de este taller, poder generar la comunicación entre las distintas disciplinas”, destacó.

Microbiólogos, farmacéuticos, infectólogos y enfermeros de control de infecciones participaron de ejercicios pensados para analizar situaciones concretas y buscar respuestas colectivas.

Romero Thomas explicó que la modalidad utilizada no apunta únicamente a transmitir conocimientos, sino a que cada participante pueda llevar esa experiencia a su lugar de trabajo. “Esto es un ejercicio práctico en realidad, que es un modelo que está de alguna manera generado para que ellos interactúen y de alguna manera también puedan discutir problemáticas diferentes”, indicó.

La consultora de OPS remarcó que el verdadero desafío comienza después de la capacitación. “La idea es que esto puedan llevarlo a sus hospitales, a sus instituciones de salud, y que ellos mismos empiecen a trabajar en conjunto evaluando estas problemáticas y tratando de abordarlas para contener la resistencia a los antimicrobianos”, sostuvo.

El rol del farmacéutico clínico fue otro de los ejes del encuentro. Javier Santiago Araujo explicó que, dentro de los equipos PROA, su profesión puede intervenir en numerosas instancias vinculadas con el tratamiento. “Los programas de optimización de antimicrobianos tienen dos líderes o co-líderes. Un médico infectólogo y un farmacéutico, que van a ser quienes lideren todas las actividades vinculadas a ese PROA”, explicó.

Araujo señaló que en Argentina y Latinoamérica existen dificultades relacionadas con la disponibilidad de profesionales y la formación específica, además de ciertas barreras interprofesionales.

Sin embargo, sostuvo que el campo de acción del farmacéutico clínico es amplio y puede incidir en decisiones relevantes para el paciente. “Hoy por hoy no hay techo para las actividades del farmacéutico clínico”, afirmó.

Entre esas intervenciones mencionó la evaluación de si una persona necesita o no un antibiótico, la pertinencia del medicamento elegido, la dosis, la vía de administración y el tiempo total de tratamiento.

El profesional explicó que también pueden elaborarse lineamientos institucionales y otras herramientas que ayuden a ordenar las decisiones terapéuticas.

Pero su planteo fue más allá de una cuestión técnica. Araujo busca que los farmacéuticos ocupen plenamente el lugar que pueden desempeñar dentro de estos equipos. “Lo que yo espero es empoderar farmacéuticos en el país”, manifestó.

En esa línea, instó a sus colegas a involucrarse y planteó la necesidad de adaptar cada iniciativa a las posibilidades reales de los establecimientos. “Un poco el taller de hoy va a ser eso, ver cómo podemos hacer un PROA como traje a medida. Con lo que tenemos, cómo podemos actuar para mejorar los resultados clínicos de los pacientes, que es el fin último de un PROA”, sostuvo.

Su reflexión final sintetizó el impacto que puede tener una decisión aparentemente pequeña dentro de la atención cotidiana. “Si vos tenés esa posibilidad mínima de decir, che, si esto me están diciendo que son 14 días, pero yo sé que pueden ser 7 días, esa diferencia la puede hacer un farmacéutico”, afirmó.

Preservar una herramienta esencial

La resistencia antimicrobiana plantea un desafío que excede la prescripción de un medicamento. Cuando un antibiótico se utiliza sin necesidad, durante más tiempo del indicado o de manera inadecuada, no solo puede afectar al paciente que lo recibe: también contribuye a seleccionar microorganismos capaces de sobrevivir a futuros tratamientos. La documentación del taller advierte precisamente sobre este impacto y señala que la resistencia ya representa una causa significativa de mortalidad a nivel mundial.

Por eso, la jornada realizada en el Colegio Médico tuvo un objetivo que va más allá de una capacitación puntual. Se trató de poner en común conocimientos, experiencias y herramientas para que los hospitales puedan observar sus propias prácticas y tomar decisiones más precisas.

El desafío es enorme, pero comienza en acciones concretas: saber cuándo indicar un antibiótico, cuál elegir, qué dosis utilizar, por qué vía administrarlo y durante cuánto tiempo. También implica escuchar al laboratorio, incorporar la mirada de Farmacia, observar los indicadores y trabajar coordinadamente entre quienes participan de la atención.

Con esta perspectiva, el Ministerio de Salud Pública, conducido por el doctor Luis Medina Ruiz, continúa generando instancias de formación y articulación destinadas a mejorar la seguridad de quienes reciben atención en los hospitales tucumanos, en el marco de las políticas sanitarias que lleva adelante el gobernador Osvaldo Jaldo.

Porque detrás de cada antibiótico utilizado correctamente hay mucho más que una decisión terapéutica: está la posibilidad de que ese medicamento siga funcionando mañana, cuando otro paciente vuelva a necesitarlo.