Más de 40 espacios PIM fortalecen la preparación integral para la maternidad en la provincia
Con más de 40 espacios activos en toda la provincia, los talleres de Preparación Integral para la Maternidad (PIM) consolidan un abordaje interdisciplinario, que busca acompañar a las mujeres embarazadas desde lo físico, lo emocional y el acceso a derechos. Referentes de salud destacan la importancia del trabajo en equipo y la continuidad de esta política pública.
El cierre del ciclo anual de los espacios de Preparación Integral para la Maternidad, marca un balance positivo para el sistema de salud provincial y proyecta su continuidad para el próximo año. Así lo expresó Sofía Rivadeneira, licenciada en Obstetricia y Kinesiología, y responsable de los espacios PIM de la provincia, quien destacó el alcance territorial y el enfoque integral de la iniciativa. “Hoy estamos dando cierre al espacio PIM, pero después de las vacaciones vamos a retomar. La idea es que estos espacios funcionen durante todo el año”, explicó Rivadeneira.
Actualmente, la provincia cuenta con 42 espacios activos, distribuidos en distintos puntos del territorio, desde Amaicha del Valle hasta La Cocha, pasando por CAPS, institutos y centros de maternidad. A través de un sistema accesible mediante códigos QR disponibles en folletos, las mujeres pueden informarse sobre los espacios disponibles en su zona.
Rivadeneira remarcó además que los talleres no se limitan al control obstétrico, sino que proponen un abordaje interdisciplinario, que incluye odontología, psicología, nutrición, agentes sanitarios y kinesiología. “La preparación integral para la maternidad es fundamental para que la mujer llegue al embarazo y al parto con recursos físicos, emocionales y con pleno conocimiento de sus derechos”, señaló la referente, en línea con la Ley 25.929 de parto respetado, que respalda estas prácticas como política de salud.
En la misma línea, la doctora Nancy Navarro, médica ginecóloga y directora del CAPS Víctor Baclini, destacó el impacto de los talleres PIM en el trabajo cotidiano del efector y el valor del acompañamiento familiar. “Es una preparación integral que aborda los miedos, los mitos, los cambios del embarazo, la lactancia, el parto y también la cesárea cuando es necesaria”, explicó Navarro, al mismo tiempo que subrayó el trabajo en equipo, como eje central de la experiencia donde kinesiólogos, psicólogos, odontólogos, agentes sanitarios y personal administrativo, participan activamente en cada encuentro. “Lo importante es que la embarazada no llegue sola al parto, que esté acompañada y con menos temor a la institución y al proceso”, sostuvo. Además, resaltó el intercambio entre mujeres primerizas y multíparas como uno de los aspectos más enriquecedores de los talleres, donde la experiencia compartida fortalece la confianza y el aprendizaje colectivo.
Por su parte, Yanina Acosta, licenciada en Obstetricia y trabajadora del del CAPS Víctor Baclini, puso el foco en la inclusión del acompañante y el respaldo del Ministerio de Salud. “El apoyo del ministerio es fundamental, y estas actividades permiten visibilizarlo”, afirmó. Acosta además remarcó la importancia de sumar a los agentes sanitarios para garantizar que la información llegue a todas las embarazadas y evitar ausencias en los talleres. En su práctica cotidiana, Acosta combina el control prenatal con encuentros mensuales específicos destinados a los talleres, donde se abordan temas que requieren más tiempo y profundidad que una consulta habitual. “Participa un equipo interdisciplinario que incluye psicología, ginecología, odontología, kinesiología y fonoaudiología, especialmente en lo referido a la lactancia materna y su impacto en la salud del bebé”, explicó.
El cierre del ciclo anual deja en evidencia que los espacios PIM no solo fortalecen la atención sanitaria, sino que también promueven un modelo de maternidad informada, acompañada y respetada, con una clara proyección de continuidad para el 2026.


















