Salud brinda herramientas de cuidado para mejorar el impacto del verano y las vacaciones en los niños con autismo
Dentro de los lineamientos que lleva adelante el Ministerio de Salud Pública a cargo del doctor Luis Medina Ruiz, se trabaja intensamente en la contención y el tratamiento de los niños con TEA.
En este esquema, el director del Centro Provincial de Atención al Neurodesarrollo Infantil, Juan Pablo Molina comentó: “Las vacaciones y el verano suelen implicar cambios importantes en la rutina diaria de los niños y niñas con autismo, ya que muchas veces, hay menos estructura de la que tenemos durante el año, más estímulos, viajes y situaciones nuevas no esperadas. Todo esto puede generar muchas veces, desorganización, cierta ansiedad o sobrecarga sensorial y por eso es importante que las familias tengan en cuenta algunos cuidados básicos o estrategias que se pueden utilizar para disminuir este tipo de situaciones”.
“Aún en vacaciones, es recomendable en algunos casos, sostener ciertos puntos de referencia para que el niño tenga horarios medianamente estables para dormir, comer y realizar actividades. No se trata tampoco de mantener la rutina escolar de todo el año o cuando van a terapia, sino ofrecer previsibilidad que para los chicos es muy importante. Anticipar lo que va a pasar, explicar las salidas o los viajes que estamos por hacer con palabras simples o valernos de imágenes o apoyos visuales, ayuda mucho a que los chicos con autismo puedan sentirse más seguros. Saber qué va a ocurrir ayuda a que su conducta sea totalmente diferente a la hora de enfrentarse a situaciones nuevas”, explicó.
En tanto, el profesional indicó: “Es clave cuidar la sobrecarga sensorial, muchas veces que se puede generar por el calor en provincias como la nuestra, los ruidos, o la asistencia a lugares con mucha gente que pueden resultar difíciles de asimilar, especialmente en las primeras etapas cuando estamos entre los 2 y los 5 años, pero puede suceder en otras edades. Entonces, podría ser recomendable elegir horarios más tranquilos, salidas más cortas y respetar las señales de cansancio del niño, como clave fundamental. En este sentido, a veces menos actividades y más descanso puede ser una buena estrategia. A veces ese concepto está muy arraigado en la población de sumar actividades para que el niño se canse y duerma, no es el ideal”.
Mientras tanto, Molina destacó: “Es importante destacar otro aspecto que tenemos que tener en cuenta durante las vacaciones, que es el uso de pantallas. En este periodo suele aumentar el tiempo frente a celulares, tablets o televisores, y si bien pueden ser en oportunidades, un recurso útil, es fundamental que no reemplacen el juego, la interacción, ni el tiempo compartido con pares o con familiares. Se recomienda obviamente establecer o tratar, porque no es nada fácil, límites claros, evitando un uso prolongado y priorizando contenidos adecuados, siempre acompañados por un adulto, en lo posible. Las pantallas no deberían ser la principal estrategia de regulación emocional, eso es primordial”.
“Siempre que sea posible, es preferible ofrecer actividades que involucren movimiento, juego, compartido, interacción social o propuestas sensoriales acordes a cada niño. Pero ahí, es donde tampoco nosotros como padres nos tenemos que transformar en terapeutas. Hay que tomar justamente las vacaciones como un tiempo donde se genera una gran oportunidad, donde los padres pueden tener más disponibilidad, estar menos estresados o menos exigidos por el trabajo, y con esto, tener más tiempo para compartir con los niños. Ese tiempo compartido de calidad en situaciones cotidianas y significativas que suceden en el día a día, favorecen avances en diferentes áreas del desarrollo como la comunicación, la autonomía, la regulación emocional y las habilidades sociales”, aseguró.
En otro tramo de la entrevista, el especialista manifestó: “Conociendo que el desarrollo no ocurre solo en los espacios terapéuticos, esto tiene que quedar claro, tenemos que apostar a esas interacciones cotidianas, al núcleo familiar, en esas relaciones cercanas con otras personas, entendiendo que el rol de la familia en el intercambio espontáneo con padres y personas del entorno más próximo, es determinante en el desarrollo de un niño. Ahí, es donde entra la importancia del juego compartido, establecer rutinas simples, la presencia de los adultos o los cuidadores con plena atención en las interacciones cotidianas, llevan a que el impacto y los cambios que suceden durante las vacaciones sean realmente significativos”.
“Me parece importante destacar que las vacaciones no significan solo un tiempo de descanso, sino también una oportunidad para fortalecer los vínculos, construir dinámicas familiares más saludables y acompañar el desarrollo respetando las necesidades y los tiempos propios de cada niño”, concluyó.
