Una compleja cirugía efectuada en el Instituto de Maternidad permitió que Enzo le gane una batalla al destino
Enzo Ramos Zuco llegó al mundo el 31 de diciembre de 2025 y su nacimiento marcaría una enorme lucha contra una compleja patología congénita. Gracias a un milagro construido por la ciencia, el conocimiento y el trabajo comprometido en equipo del Instituto de Maternidad “Nuestra Señora de las Mercedes”, el niño regresa de alta a casa con una nueva oportunidad de vida.
Desde antes de nacer, Enzo ya estaba dando pelea. Durante todo el embarazo, su mamá Tania realizó los controles en la Maternidad, donde el equipo de Medicina Fetal detectó un diagnóstico complejo: hernia diafragmática congénita, una patología grave y de pronóstico muy reservado. La familia comenzó entonces un camino lleno de incertidumbre, acompañada en cada consulta por profesionales que seguían de cerca cada etapa del embarazo.
Apenas 48 horas después de nacer, Enzo ingresó al quirófano para una cirugía de alta complejidad que tenía un solo objetivo: salvar su vida. La intervención fue extensa, delicada y desafiante. Durante los primeros días, su estado fue crítico, pero nunca estuvo solo. Su mamá, su papá y su hermano Augusto -quien también había nacido en la Maternidad de manera prematura más de una década atrás- lo acompañaron en cada momento con profundo amor y esperanza.
La coordinadora de la Terapia Intensiva de Neonatología de Maternidad, doctora María Laura Albarracín, formó parte del proceso desde el primer día. “Es una patología gravísima, con pronósticos muy reservados. Fue una cirugía muy comprometida y los primeros días fueron muy difíciles, pero siempre con el acompañamiento de la familia”, explicó al tiempo que sostuvo el camino no fue sencillo, ya que Enzo atravesó múltiples complicaciones y necesitó de una segunda cirugía, que se realizó junto al equipo de cirujanos del Hospital del Niño Jesús, además de otras intervenciones vinculadas a su evolución clínica.
Después de 70 días de internación, llegó el momento que parecía tan lejano al principio: el alta. El niño continuará con controles médicos y acompañamiento de un equipo interdisciplinario que incluye fonoaudiología, kinesiología y estimulación temprana.
Para su mamá Tania, la emoción es imposible de poner en palabras. “Damos gracias a la Maternidad por la vida de mi hijo. Tenía muy poca probabilidad de vida y hoy lo llevo sano. No hay palabras para agradecer a cada profesional que lo cuidó con tanto amor”, expresó.
La cirujana pediátrica Lucía Palladini, quien participó de la intervención, destacó que se trata de una de las cirugías más complejas que se realizan en neonatología. “Lograr conectar los órganos y pensar que quizás sea la única cirugía que necesite en su vida es algo que nos genera una enorme satisfacción y orgullo como equipo”, afirmó.
La historia de Enzo no es solo la de un niño que sobrevivió a una enfermedad grave. Es también la historia de una familia que no bajó los brazos, de profesionales que trabajaron juntos desde el diagnóstico prenatal y de un Sistema de Salud, encabezado por el doctor Luis Medina Ruiz y respaldado por el gobierno de la Provincia, en la persona del contador Osvaldo Jaldo, que respondió cuando más se lo necesitaba con equipamiento, acompañamiento humano, experiencia profesional y el compromiso amoroso de cambiarlo todo.









