Inicio » Hospitales » Hospital Avellaneda » “Mamá, el hospital me curó”: la emotiva historia de Facundo y el acompañamiento del Hospital Avellaneda

“Mamá, el hospital me curó”: la emotiva historia de Facundo y el acompañamiento del Hospital Avellaneda

Una trabajadora social del efector compartió el difícil momento que atravesó junto a su hijo de tres años y destacó la calidad humana, la contención y el profesionalismo de todo el equipo de salud que acompañó a su familia durante la internación.

La licenciada en Trabajo Social del Hospital Avellaneda, Alejandra Storari, vive a diario el compromiso de acompañar a pacientes y familias desde su tarea dentro del efector. Sin embargo, esta vez la vida la llevó a atravesar la experiencia desde otro lugar: el de una mamá angustiada por la salud de su hijo Facundo, de tan solo tres años.

“Yo me encargo de los expedientes de pediatría, veo a los pacientes ambulatorios de todos los profesionales pediátricos que hay. Desde esta área gestionamos recursos que solicitan los médicos, como medicación, insumos, prótesis y todo lo que necesiten los pacientes. Nuestra tarea es brindar apoyo a los papás, a las familias y también a los profesionales”, contó Alejandra.

Pero el pasado 6 de mayo esa rutina cambió por completo. “Es una fecha que no voy a olvidar. Mi hijo empezó a sentirse mal. Tengo tres hijos y el menor, de tres años, comenzó con una dificultad respiratoria importante. Él tiene todas sus vacunas colocadas, incluso la antigripal, y además realiza un tratamiento preventivo con su neumonólogo, pero empezó con problemas bronquiales y llegó con mucha dificultad para respirar”, recordó.

Facundo ingresó al shockroom y luego fue derivado directamente a la guardia para su internación. “Pasó a soporte respiratorio y yo no entendía nada. Fue muy duro, pero me sentí muy contenida por el equipo. En todo momento me explicaban qué le iban a hacer y por qué era necesario cada procedimiento”, expresó emocionada.

Durante la internación, el pequeño necesitó oxígeno, sonda y vía. Las primeras 48 horas fueron críticas. “Me dijeron que, si no se estabilizaba, podía pasar a terapia intensiva y ya no iba a poder estar con él todo el tiempo. Como mamá fue doloroso, traumático y tortuoso porque era su primera internación, pero confié plenamente en cada decisión médica”, afirmó.

Alejandra destacó especialmente la calidad humana de todos los trabajadores del hospital: médicos, enfermeros, kinesiólogos y también las familias que compartían esos días difíciles. “Se generan vínculos muy fuertes. Incluso hoy tengo un grupo con algunas mamás y seguimos en contacto preguntándonos cómo están nuestros hijos”, relató.

Asimismo, remarcó el acompañamiento de sus propios compañeros del Hospital Avellaneda. “Todos estuvieron presentes, acercándose a preguntar cómo estábamos. Esta es una gran familia. Y quiero destacar algo muy importante: la atención que recibió Facundo no fue especial porque yo trabajo acá, sino que es la atención que reciben todos los pacientes”.

Con el correr de los días, Facundo comenzó a evolucionar favorablemente. El martes por la noche pasó a sala y comenzó el proceso de retiro progresivo del oxígeno. Finalmente, el jueves por la mañana recibió el alta médica.
“Fue un gran festejo. Y hubo un momento que me marcó muchísimo: cuando la enfermera fue a sacarle la identificación, Facundo la abrazó. Ahí entendí todo. Él había llegado con mucho miedo, atravesó algo muy traumático, pero pudo transformar ese miedo en cariño. Después me dijo: ‘Mamá, a mí el hospital me curó’”, contó Alejandra conmovida.

La trabajadora social agradeció profundamente el afecto, la dedicación y la entrega de cada integrante del Hospital Avellaneda que trabaja dentro de los lineamientos del gobierno del contador Osvaldo Jaldo y del ministro de Salud, Luis Medina Ruiz: “Estoy más que agradecida por todo lo que hicieron por nosotros. Por el cariño, la contención y el compromiso de todo el equipo y de toda la familia del Avellaneda”.