Ataque de pánico: cómo reconocerlo, qué hacer y en qué se diferencia de una crisis de ansiedad
El jefe de la Unidad Clínica del Centro de Día del Hospital Nuestra Señora del Carmen, doctor Saúl Figueroa, brindó precisiones sobre el ataque de pánico, sus principales manifestaciones, las formas de abordaje inmediato y las diferencias con otras expresiones de ansiedad.
El especialista advirtió que es fundamental ser cuidadosos al momento de identificar estos episodios, ya que no toda situación de ansiedad constituye un ataque de pánico. En este sentido, explicó que se trata de un cuadro que aparece de manera abrupta y repentina, con una irrupción súbita de miedo intenso acompañada de síntomas físicos significativos.
Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran la taquicardia, sudoración, sensación de falta de aire, aumento de la presión arterial, temblores, náuseas e incluso dolor en el pecho. A esto se suma una sensación de desasosiego profundo y, en muchos casos, el temor a perder el control o a morir, producto de la intensidad del malestar físico. “El ataque de pánico tiene como característica central su aparición inesperada, como si surgiera de la nada, y con un conjunto de síntomas físicos muy marcados”, señaló Figueroa.
Ante una situación de este tipo, el profesional recomendó, en primera instancia, no atravesar el episodio en soledad y buscar la contención de una persona de confianza. Asimismo, destacó la utilidad de técnicas de respiración y de ejercicios que involucren los sentidos para disminuir la intensidad del cuadro.
Una de las herramientas sugeridas es la denominada técnica de los cinco sentidos, que consiste en enfocar la atención en el entorno inmediato: nombrar cinco cosas que se pueden ver, cuatro que se pueden escuchar, tres que se pueden tocar, dos que se pueden oler y una que se pueda saborear. Este ejercicio contribuye a reducir progresivamente la ansiedad.
No obstante, el especialista subrayó que, si los síntomas no ceden o generan preocupación, es importante acudir a una guardia médica. Allí se realizarán los estudios necesarios para descartar causas orgánicas y, de requerirse, se brindará asistencia desde el área de salud mental. En estos servicios también pueden administrarse medicaciones para aliviar los síntomas en el momento agudo y, posteriormente, se recomienda el seguimiento ambulatorio con profesionales de psiquiatría o psicología, a fin de evaluar la necesidad de tratamiento y acompañamiento.
En cuanto a la diferencia con una crisis de ansiedad, Figueroa explicó que el ataque de pánico es una manifestación paroxística, es decir, un episodio intenso y de aparición súbita dentro del espectro de los trastornos de ansiedad. En cambio, las crisis de ansiedad suelen ser más graduales y vinculadas a situaciones específicas.
Finalmente, el especialista indicó que una persona puede experimentar un único episodio a lo largo de su vida o, en otros casos, presentar recurrencias. Cuando los ataques se repiten, puede configurarse un trastorno por pánico, que requiere abordaje terapéutico e incluso tratamiento farmacológico. Este cuadro puede estar asociado o no a otros trastornos, como la depresión, y también puede vincularse a situaciones de estrés o exigencias externas.
