Comenzó la tercera capacitación en acompañamiento al final de la vida con una amplia convocatoria
La iniciativa realizada en el anfiteatro del hospital Centro de Salud e impulsada de manera conjunta por el Ministerio de Salud Pública y el Arzobispado de Tucumán, busca formar voluntarios y profesionales para brindar contención y acompañamiento a personas que atraviesan la etapa final de la vida.
En el marco de una acción articulada entre el Ministerio de Salud Pública y el Arzobispado de Tucumán, comenzaron las terceras capacitaciones en acompañamiento al final de la vida, una propuesta destinada a formar personas comprometidas con el cuidado y la contención de quienes transitan enfermedades avanzadas o su etapa final.
La coordinadora diocesana de la Pastoral de la Salud, Estela Paz, explicó que la iniciativa surge del trabajo conjunto entre el ministro de Salud Pública, doctor Luis Medina Ruiz, y el arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Sánchez, con el objetivo de fortalecer una red de acompañamiento compasivo para toda la comunidad.
«La Pastoral de la Salud tiene como misión el acompañamiento al sufrimiento y, dentro de ese servicio, un carisma específico que es el acompañamiento al final de la vida. Esta coordinación entre el Ministerio y el Arzobispado busca llevar el bien a todos los tucumanos. No se trata de un abordaje exclusivamente religioso, sino de una propuesta abierta a toda persona que tenga la voluntad de acompañar a alguien que atraviesa su última etapa de vida», destacó.
La convocatoria superó las expectativas de los organizadores. Según explicó Paz, los cupos disponibles se completaron rápidamente, por lo que ya se proyecta una nueva edición para responder al interés de quienes no pudieron inscribirse.
«Tuvimos que cerrar muy pronto las inscripciones porque se completó la capacidad del espacio. Incluso quedó gente afuera, por lo que ya estamos organizando una segunda convocatoria», señaló.
La formación se desarrollará durante cinco encuentros consecutivos, realizados los días sábados. Al finalizar el ciclo, los participantes firmarán un acta compromiso para integrarse a una Comunidad Compasiva, una red destinada a promover el acompañamiento de personas en situación de vulnerabilidad y al final de la vida.
«A partir de ese momento, desde la Pastoral de la Salud realizaremos un seguimiento de cada participante para conocer si desean incorporarse al trabajo de acompañamiento en hospitales o desarrollar esta tarea desde sus propias comunidades. Esta capacitación es una formación inicial que luego continúa con nuevas instancias de aprendizaje y profundización», explicó la coordinadora.
La propuesta está dirigida a mayores de edad y reúne tanto a profesionales de la salud como a personas de la comunidad interesadas en adquirir herramientas para brindar apoyo humano y emocional.
«Hay muchísimos profesionales que desean conocer otras perspectivas sobre los cuidados paliativos, pero también participan personas sin formación sanitaria. La convocatoria es abierta a todo aquel que tenga la buena voluntad de asistir y acompañar a un hermano que sufre», afirmó.
Finalmente, Paz destacó que la Pastoral de la Salud ya cuenta con equipos de voluntarios que realizan tareas de acompañamiento en el Hospital Centro de Salud y en el Hospital Padilla, experiencia que esperan seguir fortaleciendo a través de estas instancias de capacitación.
La directora del efector, doctora Karina Loto, destacó la importancia de abrir estos espacios de formación para voluntarios, familiares y la comunidad, con el objetivo de brindar una atención más humana e integral a las personas que atraviesan el final de la vida.
La profesional señaló que la jornada representa un hecho significativo para la institución, ya que permite integrar a la comunidad en una tarea que trasciende el ámbito sanitario. «Es un momento muy importante para nosotros como comunidad hospitalaria porque nos abrimos hacia todo el público en general. Participan voluntarios de la Iglesia, familiares de pacientes que han atravesado esta experiencia y personas interesadas en formarse para acompañar a quienes más lo necesitan», expresó.
Loto remarcó que el acompañamiento durante el final de la vida constituye un pilar fundamental de los cuidados paliativos y requiere no solo conocimientos, sino también empatía, escucha y compromiso con las personas y sus familias.
En ese sentido, destacó que este tipo de capacitaciones fortalecen el trabajo interdisciplinario que se desarrolla en el hospital y permiten consolidar una red de apoyo integrada por profesionales de la salud y voluntarios comprometidos con brindar contención emocional, social y espiritual a los pacientes.
La directora a su vez afirmó que, abrir las puertas del hospital a la comunidad para este tipo de iniciativas contribuye a construir una atención más humana, donde el cuidado de la persona se aborda de manera integral y con una mirada centrada en la dignidad y el acompañamiento durante todas las etapas de la enfermedad.
La licenciada y especialista en Cuidados Paliativos y Dolor, María Carolina Parra destacó el trabajo articulado entre el Ministerio de Salud Pública y el Arzobispado de Tucumán para formar personas comprometidas con el acompañamiento de pacientes al final de la vida y avanzar en la conformación de equipos territoriales.
Parra manifestó su satisfacción por la respuesta obtenida en la primera jornada de formación y valoró el compromiso de quienes decidieron dedicar parte de su tiempo al acompañamiento de personas que atraviesan enfermedades avanzadas.
«Realmente me llena de emoción y de alegría ver cómo tantas personas se convocaron un día sábado para capacitarse. Gracias a la Pastoral y al voluntariado que me invitaron a participar, hoy puedo compartir conocimientos y ver cómo la gente se prepara para brindar lo mejor a nuestros pacientes», expresó.
Al mismo tiempo que indicó que la propuesta forma parte de una estrategia que comenzó a consolidarse en el marco del programa impulsado por el Ministerio de Salud Pública y que reúne a profesionales de distintas disciplinas para fortalecer la atención integral de los pacientes.
«Este trabajo se viene realizando de manera conjunta. Formo parte de la Comisión Científica, integrada por médicos, trabajadores sociales, psicólogos y enfermeros, que junto al Ministerio trabaja para abordar todas las dimensiones que implican los cuidados paliativos», señaló.
Asimismo, destacó que, si bien las acciones en esta área se desarrollan desde hace varios años, durante la actual gestión sanitaria se fortalecieron significativamente gracias al respaldo institucional.
«Todo esto se incrementó en esta gestión gracias al apoyo de nuestro ministro, doctor Luis Medina Ruiz, y de la doctora Cristina Majul. Hoy vemos el resultado a través de las capacitaciones destinadas a enfermeros, voluntarios y a toda la comunidad», afirmó.
Como próximo paso, la especialista adelantó que se trabaja en la conformación de equipos territoriales que permitan llevar los cuidados paliativos a los hogares de los pacientes que lo necesiten.
«Nuestro objetivo es seguir creciendo. Próximamente comenzaremos a conformar equipos territoriales para llegar a los domicilios y acompañar a los pacientes y sus familias, acercando una atención integral y humanizada», afirmó.
Por otra parte, la licenciada en Enfermería María Alejandra Acosta, jefa de la Unidad de Humanización e integrante del equipo de la Comisión Provincial de Cuidados Paliativos, destacó el valor del voluntariado como un componente esencial en la atención integral de los pacientes.
La profesional explicó que el trabajo articulado entre ambas instituciones fortalece la formación de personas comprometidas con el acompañamiento de quienes atraviesan enfermedades avanzadas y de sus familias.
«El apoyo que nos brindan el Ministerio de Salud y el Arzobispado es fundamental porque el voluntariado en cuidados paliativos representa un puente muy importante entre el enfermo, la familia y el equipo de salud. Estar capacitado no solo es importante, sino absolutamente necesario», afirmó.
Acosta señaló que la solidaridad debe ir acompañada de herramientas concretas que permitan brindar una asistencia adecuada y respetuosa.
«Muchas personas quieren ayudar, pero también necesitan aprender cómo hacerlo. Por eso esta capacitación es tan valiosa. La convocatoria ha sido excelente y hoy estamos formando a un gran número de voluntarios para que cuenten con los conocimientos necesarios para acompañar a los pacientes, principalmente en sus domicilios, aunque también en los hospitales», explicó.
La enfermera destacó que el acompañamiento no está dirigido únicamente al paciente, sino también a todo su entorno afectivo. «No solo acompañamos al enfermo, sino también a la familia y a la familia ampliada: amigos, compañeros de trabajo, compañeros de escuela. La enfermedad impacta en todo el entorno y por eso la capacitación aborda todas las dimensiones de la persona», indicó.
Asimismo, remarcó que el objetivo principal de los cuidados paliativos es mejorar la calidad de vida de quienes enfrentan enfermedades que pueden limitar el tiempo de vida, ofreciendo contención física, emocional, social y espiritual.
«La idea es que ninguna persona atraviese sola este proceso. Queremos acompañar, formarnos y brindar la mejor contención posible a nuestros pacientes durante el curso de su enfermedad. Sabemos que muchas veces se trata de patologías que pueden conducir al final de la vida, pero ese camino debe transitarse con el apoyo del personal de salud, los voluntarios y la familia, para ofrecer una mejor calidad de vida hasta el último momento», concluyó.


















