Día Mundial de la Trombosis: la prevención y la rehabilitación, claves para cuidar la salud
En el marco del Día Mundial de la Trombosis, el kinesiólogo del Hospital Regional de Monteros, licenciado Jorge Martín Petersen, destacó la importancia de adoptar hábitos saludables para reducir los factores de riesgo y explicó el rol de la kinesiología en la recuperación de los pacientes que atravesaron este tipo de eventos.
Cada 13 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Trombosis, una fecha destinada a generar conciencia sobre esta afección, sus posibles complicaciones y la importancia de la prevención, el diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado.
El kinesiólogo del Hospital Regional de Monteros, licenciado Jorge Martín Petersen, explicó que la trombosis consiste en la formación de un coágulo sanguíneo dentro de un vaso, que puede obstruir parcial o totalmente la circulación. Este proceso puede afectar tanto al sistema venoso como al arterial y, dependiendo de su localización y evolución, provocar complicaciones de diferente gravedad.
Desde el abordaje kinésico, el profesional señaló que el trabajo se centra principalmente en la prevención y en la rehabilitación posterior al evento agudo. En este sentido, remarcó que la educación sanitaria es fundamental para que la población conozca las medidas que contribuyen a disminuir los riesgos. “Entre las medidas preventivas se destacan la hidratación adecuada, una alimentación saludable y, sobre todo, la actividad física”, indicó Petersen, quien también hizo hincapié en la necesidad de identificar los factores de riesgo y consultar oportunamente con un profesional de la salud.
El especialista advirtió que una de las principales complicaciones se produce cuando un fragmento del coágulo se desprende y viaja por el torrente sanguíneo hasta obstruir otro vaso, lo que puede ocasionar una embolia. Según la zona afectada, este proceso puede derivar en un accidente cerebrovascular (ACV) isquémico o una tromboembolia pulmonar, cuadros que pueden comprometer seriamente la vida del paciente.
En los casos de afectación pulmonar, pueden aparecer síntomas como falta de aire, dolor en el pecho y alteraciones de la frecuencia respiratoria y cardíaca. En situaciones graves, la disminución de la oxigenación puede provocar una insuficiencia respiratoria y poner en riesgo la vida.
Por otra parte, cuando el evento compromete la circulación cerebral, pueden presentarse alteraciones neurológicas y pérdida de conciencia. Ante la aparición repentina de dificultad para respirar, dolor torácico, desmayo o signos compatibles con un ACV, es fundamental solicitar asistencia médica de emergencia.
La kinesiología, fundamental en la recuperación
Una vez resuelta la obstrucción mediante el tratamiento médico correspondiente y cuando el equipo de salud considera seguro iniciar la movilización, la kinesiología cumple un papel importante en la recuperación funcional. Petersen explicó que el objetivo es acompañar al paciente en el retorno progresivo al movimiento y a las actividades de la vida cotidiana, para ello, se implementan ejercicios adaptados a cada situación clínica, con una intensidad gradual y bajo supervisión profesional.
“Trabajamos para que el paciente pueda volver de a poco al movimiento, recuperar la fuerza y retomar sus actividades de la vida diaria”, detalló el kinesiólogo.
La rehabilitación se planifica de acuerdo con las necesidades de cada persona, teniendo en cuenta las posibles secuelas y las indicaciones del equipo tratante. De esta manera, se busca favorecer la autonomía, mejorar la capacidad funcional y acompañar una recuperación segura.
El profesional recordó que existen factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar una trombosis, entre ellos el sedentarismo, la obesidad, la edad avanzada y los períodos prolongados de inmovilidad, como ocurre en personas que permanecen mucho tiempo en cama. También es importante evaluar las enfermedades preexistentes y otras condiciones individuales que puedan favorecer la formación de coágulos.
En este contexto, recomendó realizar una consulta inicial con un médico clínico o generalista, quien podrá evaluar los antecedentes personales, identificar los factores de riesgo e indicar los controles y estudios que correspondan.
Si bien algunos factores no pueden modificarse, adoptar hábitos saludables, mantener una actividad física adecuada a las posibilidades de cada persona y seguir las indicaciones médicas son medidas importantes para cuidar la salud vascular.
En el Día Mundial de la Trombosis, el Ministerio de Salud Pública recuerda la importancia de la prevención, la consulta oportuna y el abordaje integral de esta afección, en el que la atención médica y la rehabilitación kinésica contribuyen a mejorar la calidad de vida de los pacientes.
