La Policlínica Santa Rita abrió un espacio de escucha para prevenir conductas suicidas
Reconocer las señales de alerta, saber cómo acompañar a una persona que atraviesa una situación de riesgo y conocer dónde pedir ayuda fueron algunos de los ejes del taller de prevención de la conducta suicida que se desarrolló en la Policlínica Santa Rita, con la participación de profesionales de Salud Mental, agentes sanitarios, integrantes del taller de arte y cerámica y miembros de la comunidad.
La propuesta se desarrolló en el marco de las actividades de prevención que se realizan durante septiembre y tuvo como objetivo acercar información y herramientas concretas a las personas que concurren al establecimiento, promoviendo además un espacio de diálogo donde pudieran compartir experiencias, plantear inquietudes y hablar sobre situaciones que muchas veces permanecen en silencio.
La actividad fue organizada por las psicólogas Alejandra Delgado y Lara Vallejo, profesionales de la Policlínica Santa Rita, perteneciente al Área Operativa Banda del Río Salí y al Área Programática Este, con el acompañamiento de los agentes sanitarios de la institución.
La iniciativa se enmarca en las políticas que desarrolla el Ministerio de Salud Pública, a cargo del doctor Luis Medina Ruiz, para acercar las acciones de prevención y cuidado a la comunidad, de acuerdo con los lineamientos del gobernador Osvaldo Jaldo, con una mirada que prioriza el acceso a la información, la detección temprana y el acompañamiento desde los equipos de salud. “Trabajamos sobre los riesgos, las señales de alarma, a dónde recurrir y qué hacer en caso de presenciar o tener una situación familiar de riesgo. La idea es que la gente tenga pautas que puedan ayudar y conozca los centros de salud y las líneas gratuitas a las que puede acceder”, explicó la psicóloga Alejandra Delgado, de la Policlínica Santa Rita.
La profesional destacó la importancia de difundir esta información, ya que uno de los principales obstáculos para pedir ayuda puede ser justamente no saber identificar una situación de riesgo o desconocer dónde acudir.
El arte como encuentro
El taller incorporó además una propuesta diferente: la participación de la profesora y alumnas del espacio TITA, Taller de Arte de la Cerámica, quienes compartieron sus trabajos y brindaron sus propios testimonios acerca de cómo esta actividad puede ayudarlas a atravesar momentos difíciles.
La propuesta permitió ampliar la conversación más allá del ámbito estrictamente sanitario y poner en valor los espacios de encuentro, participación y expresión como parte de las redes que pueden acompañar a una persona cuando atraviesa una situación compleja. “Lo asociamos con algunas actividades que pueden ayudar a afrontar estas situaciones. Invitamos a las personas que participan del taller de arte para que pudieran compartir sus testimonios y contar cómo se sienten y cómo estos espacios las ayudan a salir adelante”, explicó Delgado.
En ese sentido, señaló que participar de una actividad grupal puede generar oportunidades para compartir, escuchar a otras personas y encontrar un espacio donde expresar lo que sucede sin sentirse juzgado. “Es importante tener un espacio de escucha donde no se haga un juicio de valor. La verdad es que fue muy lindo porque permitió abrir un espacio de debate en el que no participamos solamente las profesionales, sino todos, pensando cómo podemos ayudar y cómo podemos darle un lugar a la persona que sentimos que está en riesgo”, sostuvo.
Las alumnas del taller compartieron sus producciones de cerámica y sus experiencias personales, mostrando desde sus propias vivencias el valor que puede tener contar con una actividad que permita expresarse, vincularse con otros y sostener una rutina significativa.
Una red que se construye entre todos
El encuentro también puso de relieve el papel de los agentes sanitarios, que fueron fundamentales para articular la participación del taller de arte y acompañaron el desarrollo de la jornada junto al equipo de Salud Mental. “Todo esto lo hicimos con ayuda de los agentes sanitarios de la Policlínica. Ellos fueron quienes primero nos contactaron con el grupo del taller de arte y también participaron de las charlas y del debate”, explicó Delgado.
De esta manera, la actividad permitió reunir a distintos actores de la comunidad en torno a una misma premisa: la prevención requiere información, escucha y acompañamiento.
Durante el encuentro se compartieron pautas para reconocer señales de alarma y se brindó información sobre los espacios de atención y las líneas gratuitas disponibles para solicitar ayuda. El intercambio también permitió que los participantes plantearan experiencias y reflexionaran colectivamente sobre la importancia de no minimizar las señales de sufrimiento y de acompañar a quienes atraviesan momentos de crisis.
Desde la Policlínica Santa Rita destacaron que este tipo de iniciativas permiten acercar la prevención a los espacios cotidianos de la comunidad y fortalecer los vínculos entre los equipos de salud y la población.
La jornada dejó así un mensaje central: preguntar, escuchar, acompañar y saber dónde recurrir también son formas de cuidar. Y cuando esas herramientas se construyen de manera colectiva, la comunidad puede convertirse en una red de apoyo capaz de detectar a tiempo una situación de riesgo y acercar a quien lo necesita a la ayuda profesional.




