Un peregrino que transforma las adversidades en un mensaje de esperanza
Con 34 años, Héctor René Barrionuevo emprendió una vez más su camino hacia Catamarca en su silla de ruedas, movilizado por la fe y por el firme propósito de llevar a jóvenes y personas con discapacidad un mensaje de esperanza, superación y compromiso con la vida. Su recorrido de 260 kilómetros representa, para él, mucho más que un desafío personal: es una manera de demostrar que las dificultades no tienen por qué convertirse en un límite.
En cada viaje, Héctor René Barrionuevo sostiene una consigna que busca transmitir especialmente a las nuevas generaciones: sí a la vida, no a las drogas, sí al deporte y a la esperanza. Desde su propia experiencia, invita a no bajar los brazos frente a las adversidades y a encontrar en la actividad física, la fe y los vínculos con la comunidad herramientas para seguir adelante.
En ese camino, el acompañamiento del sistema sanitario tucumano ocupa un lugar fundamental. Por ese motivo, antes de emprender nuevamente su peregrinación, Héctor se acercó a la Dirección de Emergencias 107, donde se encontraba el ministro de Salud Pública, doctor Luis Medina Ruiz, para agradecer el apoyo que recibe cada año y solicitar nuevamente el acompañamiento necesario durante su trayecto. “Vengo a agradecer al ministro y a toda la gente de Salud que siempre me manda la ambulancia para hacerme el seguimiento y para que pueda tener ese apoyo. Sin eso no podríamos llevar este mensaje a la gente”, expresó.
El acompañamiento sanitario permite que el peregrino pueda desarrollar su recorrido con seguimiento y asistencia, una tarea que forma parte de las políticas de cuidado y cercanía que impulsa el Ministerio de Salud Pública bajo la gestión del gobernador Osvaldo Jaldo, garantizando respuestas ante las necesidades de la comunidad y acompañando iniciativas que promueven hábitos saludables y una vida activa.
Para Héctor, la fe también constituye una fuerza esencial para continuar. Su devoción a la Virgen ocupa un lugar central en su historia y, según cuenta, las experiencias que atravesó reforzaron su convicción de que nunca debe perderse la esperanza. “De todo lo que estamos pasando, la fe nunca se tiene que perder. Es importante en el ser humano. La fe es lo último que se pierde”, sostuvo.
Su propia historia es el principal argumento de su mensaje. Nació prematuro y, según relata, los médicos habían advertido a su familia sobre la gravedad de su situación. Sin embargo, con el paso de los años logró construir una vida activa y encontró en el deporte otra herramienta para superar obstáculos. Practica natación, juega al básquet y realiza sus peregrinaciones en silla de ruedas, demostrando que una discapacidad no determina las posibilidades de una persona. “Una discapacidad no es un problema, sino una virtud. Nosotros elegimos cómo levantarnos y podemos demostrar que podemos vivir como cualquier otro”, afirmó.
A través de sus recorridos, Héctor también busca que otras personas con discapacidad no se aíslen ni abandonen sus proyectos. Su mensaje apunta a mostrar que es posible estudiar, trabajar, hacer deporte, formar una familia y disfrutar de una vida plena. “Quiero que la gente con discapacidad no se tire al abandono, que salga adelante, que se puede vivir, que se puede tener una familia. La vida es para vivirla, no para dejar de vivirla”, enfatizó.
Así, cada kilómetro recorrido se convierte en una oportunidad para transmitir un mensaje que trasciende su propia historia. Con su silla de ruedas como compañera de ruta, Héctor René Barrionuevo vuelve a emprender el camino hacia Catamarca llevando consigo la fe que lo sostiene y una convicción que busca compartir con todos aquellos que atraviesan momentos difíciles: siempre es posible seguir adelante.



